Voces en alerta desde Uruguay ante la mayor mortandad de abejas de la última década
Por Redacción de La Miel en tu Radio
Un documento urgente sobre la apicultura uruguaya bajo presión. Dos voces clave —Jimmy Fiorelli y Estela Santos— analizan la crisis sanitaria y ambiental que golpea al sector.
Una ola de mortandad sin precedentes cruza el litoral uruguayo y deja miles de colmenas debilitadas, despobladas o directamente muertas. En medio del desconcierto y la angustia de los productores, La Miel en tu Radio presenta un informe especial con las voces de dos referentes clave: Jimmy Fiorelli, presidente de la Sociedad Apícola Uruguaya, y la investigadora Estela Santos, responsable del estudio científico que analiza las causas del fenómeno.
Con precisión, rigor técnico y un tono urgente, ambos entrevistados describen un escenario crítico: más de 15.000 colmenas afectadas, pérdidas económicas severas, sospechas sobre agroquímicos aplicados en colza, cebada y trigo, y un sistema institucional que aún no logra dar respuestas rápidas. Una entrevista imprescindible para comprender la gravedad del evento y los desafíos que enfrenta la apicultura en Uruguay.
Introducción
Uruguay es, desde hace décadas, uno de los países más respetados del continente en producción apícola. Sus mieles, valoradas en los mercados internacionales, son fruto de la tradición, del trabajo familiar y de un paisaje que combina agricultura y ganadería con una apicultura profesionalizada.
Sin embargo, en los últimos días, una preocupante situación se ha extendido sobre los apiarios uruguayos.
Una sombra que no llega de golpe —porque eventos de mortandad aislada ya habían sido reportados en años anteriores—, pero que esta vez adquiere dimensiones inéditas: miles de colmenas afectadas, cosechas comprometidas, reinas recambiadas bajo estrés, despoblamientos súbitos y apicultores que, al abrir las colmenas, encuentran silencio donde antes había vuelo.
La angustia llegó primero por mensajes de WhatsApp.
Después por llamadas entre productores.
Finalmente, por reportes sistematizados que comenzaron a dibujar un patrón.
Y ahí, en ese contexto tenso y urgente, aparece —como siempre— nuestra cronista Totamundos, Amelia Cristina Tor Pisano, tendiendo puentes, generando interlocución, abriendo micrófonos. Desde Montevideo al mundo, Amelia nos trae dos voces fundamentales para entender qué está ocurriendo: la del dirigente gremial y la de la investigadora científica.
Juntas, estas miradas componen una radiografía profunda de un problema que no es solo apícola, sino ambiental, sanitario y productivo.

Jimmy Fiorelli — “Si no denunciamos, esto no se frena: estamos ante un evento grave”

Presidente de la Sociedad Apícola Uruguaya
Apicultor con más de 30 años de experiencia
La voz gremial frente a un evento masivo
—Amelia Tor: Jimmy, gracias por atendernos. Comencemos por lo urgente. ¿Qué está pasando en Uruguay?
—Jimmy Fiorelli:
Gracias a ustedes por abrir este espacio. Lo que está pasando es grave, muy grave. Se están registrando mortandades de abejas en diferentes zonas del país, especialmente en el litoral y en el sur. Y no estamos hablando de casos aislados: hablamos de miles de colmenas afectadas, pérdida de pecoreadoras y, en muchos casos, colmenas muertas.
Cada día recibimos más reportes de apicultores preocupados, y la Sociedad Apícola está trabajando intensamente para atender la situación. Te diría que es uno de los eventos más serios que hemos visto en mucho tiempo.
—Amelia: ¿Tienen cifras concretas?
—Fiorelli:
Las cifras están cambiando día a día, pero ya se habla de más de 11.500 colmenas afectadas. Eso es muchísimo. No es pérdida de abejas sueltas: son colmenas completas afectadas o directamente muertas.
Lo que estamos viendo no es normal. Estamos ante algo que tiene que investigarse a fondo.
—Amelia: ¿Qué pasos están dando como institución?
—Fiorelli:
Lo más importante es que estamos trabajando en conjunto con la doctora Estela Santos, que lidera un proyecto nacional con la Universidad de la República y la Facultad de Química. Ella está relevando casos, tomando muestras y analizando abejas muertas, miel y polen para identificar moléculas, es decir, los químicos presentes.
Ayer mismo, Estela se conectó a nuestra reunión directiva ¡desde la ruta!, en medio de su trabajo en el campo. Eso demuestra la seriedad y la urgencia del tema.
—Amelia: ¿Tienen hipótesis sobre las posibles causas?
—Fiorelli:
Tenemos algunas sospechas, pero queremos ser responsables. Lo que vemos es que esto coincide con:
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el secado químico de colza,
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algunas aplicaciones sobre trigo,
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aplicaciones para cebada,
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y productos para la segunda siembra de soja.
Es probable que estemos ante agroquímicos mal aplicados, aplicados en momentos incorrectos o en dosis incorrectas. Pero hasta no tener el análisis de laboratorio, no vamos a dar declaraciones definitivas.
—Amelia: Comentaste que los apicultores muchas veces no denuncian. ¿Por qué?
—Fiorelli:
Por cansancio, por burocracia, por miedo a perder el lugar donde tienen las colmenas. Una denuncia implica tiempo, papeleo, a veces discusiones con el dueño del campo. Muchos apicultores prefieren evitar problemas.
Pero yo lo digo claramente: sin denuncias formales no hay forma de que el Ministerio avance. Las instituciones necesitan datos, las autoridades necesitan expedientes. Sí o sí hay que denunciar.
Yo lo digo como apicultor —no solo como presidente—: las tres veces que tuve mortandad, denuncié. Y recomiendo que todos lo hagan.
—Amelia: ¿Esto también afecta la rentabilidad del sector?
—Fiorelli:
Por supuesto. Producir miel en Uruguay es caro, muy caro. Exportamos el 90% y los precios internacionales están bajos. Hace tres años que la apicultura viene complicada económicamente.
Y ahora esto.
Imaginate perder 50, 100, 200 colmenas. O verlas despobladas justo en época de cosecha. Te dan ganas de dejar todo. Varios apicultores ya me dijeron que están pensando en abandonar el rubro.
—Amelia: ¿Qué esperan del Estado?
—Fiorelli:
Esperamos acción. Esperamos presencia. Esperamos investigación seria. Esperamos que se controle el uso de agroquímicos. No puede ser que cada año tengamos mortandad y nadie haga nada.
Esto es ambiental, no solo apícola.
Esto es país.
Esto es alimento.
Esto es biodiversidad.
Las autoridades tienen que entender que las abejas son un indicador. Si ellas mueren así, algo muy malo está pasando en todo el ecosistema.
Estela Santos — “Estamos ante un evento químico severo: las pruebas lo confirman”

Doctora en Ciencias Biológicas
Investigadora de la Universidad de la República – Facultad de Química
Coordinadora del estudio nacional sobre mortandad de abejas
—Amelia: Estela, gracias por tomarte este tiempo en medio de tanto trabajo. ¿Qué está ocurriendo en el país?
—Estela Santos:
Gracias a ustedes por difundirlo. Lo que ocurre es gravísimo. Llevamos días recorriendo el país, viendo colmenas, entrevistando apicultores y recogiendo muestras. Y lo que encontramos es una mortandad masiva de abejas pecoreadoras y colmenas completas.
Los reportes vienen de:
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Río Negro
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Soriano
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Colonia
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San José
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Flores
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Florida
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Paysandú
Es un evento extenso y simultáneo, lo cual ya indica que no estamos frente a un problema sanitario natural, sino frente a un evento tóxico.
—Amelia: Se habla de más de 11.500 colmenas…
—Santos:
Ese es el dato preliminar. Y es enorme. Lo estamos procesando caso por caso, pero sí: más de 11.500 colmenas afectadas. Algunas muertas por completo. Otras despobladas. Otras recambiando reinas bajo estrés.
—Amelia: ¿Qué síntomas les permiten afirmar que es un evento químico?
—Santos:
Porque vemos:
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pérdida masiva de pecoreadoras,
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colmenas con néctar cortado y luego colapso,
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recambio de reinas,
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abejas muertas en la piquera con síntomas nerviosos,
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colmenas vacías pero con reservas intactas,
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presencia de abejas muertas con lenguas extendidas,
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ausencia total de signos de enfermedades conocidas.
Todo esto coincide con intoxicaciones agudas.
—Amelia: ¿Qué cultivos aparecen en los relevamientos?
—Santos:
Colza, trigo y cebada. El secado químico de la colza es una práctica común, pero si se aplica de manera incorrecta, puede causar desastres. También hay reportes vinculados a las siembras de soja que están empezando.
—Amelia: ¿Qué están haciendo desde la academia?
—Santos:
Tres cosas:
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Relevamiento territorial: visitamos apiarios afectados, registramos datos y recogemos material biológico.
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Análisis químico: con Facultad de Química estamos analizando abejas muertas, miel, polen y material de la colmena para identificar moléculas.
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Informe nacional: vamos a generar un documento que permitirá determinar causas, cultivos asociados y pesticidas presentes.
Es la primera vez que se hace esto en Uruguay de manera sistemática y con rigor científico.
—Amelia: ¿Es un problema solo apícola?
—Santos:
No. Las abejas son bioindicadores.
Si ellas mueren así, también están siendo afectados:
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otros polinizadores silvestres,
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insectos benéficos,
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aves insectívoras,
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y fauna asociada.
Esto es un daño ambiental, no solo un daño productivo.
—Amelia: ¿Qué papel está jugando el Estado en esta investigación?
—Estela Santos:
Hemos tenido contacto directo con la Dirección General de Servicios Agrícolas del MGAP, con inspectores regionales y con algunos equipos técnicos del Ministerio de Ambiente. Pero lo que necesitamos ahora no es solo presencia: es velocidad, protocolos y decisiones.
Una mortandad de esta magnitud requiere:
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procedimientos claros,
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toma de muestras inmediata,
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inspecciones conjuntas,
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acceso a información sobre aplicaciones agrícolas,
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y coordinación institucional real.
Y eso todavía no está funcionando como debería.
—Amelia: ¿Cómo se vive en el campo este tipo de eventos?
—Estela Santos:
Es impactante. Recorrer un apiario y ver pilas de abejas muertas en la piquera duele. Ver colmenas despobladas que hace dos semanas estaban fuertes genera impotencia.
Muchos apicultores nos recibieron con lágrimas en los ojos.
Porque esto no es solo una pérdida económica —que ya es enorme—, es la pérdida de años de trabajo, selección genética, inversión en sanidad, alimentación, traslado y manejo.
Un apicultor me dijo algo que no me voy a olvidar:
“Yo abro estas colmenas todos los días desde hace dieciocho años. Es como si se me muriera parte de la familia.”
Eso te muestra la dimensión humana de este desastre.
—Amelia: ¿Podría haberse evitado?
—Estela Santos:
Al menos podría haberse reducido.
Había señales. Ya desde hace dos temporadas veníamos reportando mortandades puntuales, pero sin un análisis sistemático. Y si algo enseña la ecotoxicología es que, cuando hay dos o tres eventos aislados, siempre vienen más si no se corrige la causa.
La apicultura uruguaya estaba dando señales de alerta.
El sistema no las escuchó a tiempo.
Una frase que marca el tono
—Santos:
“Esto no es una mortandad más.
Esto es una advertencia biológica de enorme magnitud.”
Línea temporal de la historia de los hechos de mortandad de colmenas
Para ubicar al lector en contexto, aquí desarrollamos la reconstrucción temporal que Estela y Jimmy permitieron delinear con sus testimonios.
➤ Semana 1: Los primeros reportes aislados
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Algunos apicultores de Río Negro notan colmenas “flojas”.
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Empiezan a aparecer pecoreadoras muertas en las piqueras.
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Los grupos de WhatsApp se empiezan a mover.
Mensaje típico:
“¿A alguno más le pasó? Tengo 30 colmenas caídas en dos días.”
➤ Semana 2: El fenómeno se extiende al litoral sur
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Soriano y Colonia empiezan a reportar casos.
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En San José varias colmenas aparecen vaciadas, pero con reservas intactas.
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Aparece el primer rumor:
“Secaron la colza cerca del río.”
Ese rumor, que al principio parecía exagerado, se volvió recurrente.
➤ Semana 3: La situación escala
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Más de 100 apicultores reportan pérdidas.
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Aparecen casos en Flores, Florida y Paysandú.
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Algunos empiezan a denunciar formalmente, aunque la mayoría no lo hace.
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La Sociedad Apícola comienza el relevamiento.
➤ Semana 4: Entra la ciencia
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Estela Santos y su equipo comienzan a recorrer apiarios.
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Se toman muestras de abejas, pan de abeja, cuadros y suelo.
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Se registran datos de vecinos agrícolas, cultivos presentes y fechas de aplicación.
➤ Semana 5: Confirmación preliminar
Aunque los resultados finales de laboratorio están en curso, la observación en campo es concluyente:
Se trata de un evento químico masivo vinculado a aplicaciones agrícolas.

La voz del productor en primera persona: una narrativa desde el territorio
La siguiente reconstrucción narrativa combina testimonios, observaciones en campo y descripciones aportadas por Amelia Torpizano en el diálogo con Estela y Jimmy. Se presenta como una crónica gráfica, uno de los formatos más potentes del periodismo agropecuario profundo.
“Abrí la colmena y sentí silencio” — La escena que se repitió cientos de veces
En la mañana del lunes, Marcelo —apicultor de Soriano— llegó a su apiario como todos los días. A primera vista, algo no estaba bien.
Muy pocas abejas volaban.
Al abrir la primera colmena encontró:
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cuadros repletos de miel,
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reservas espectaculares,
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cría sana,
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y… ausencia casi total de abejas.
“El nido estaba perfecto. No era varroa, no era loque, no era nada sanitario. Era algo súbito.”
Abrió la segunda.
Lo mismo.
En la tercera encontró un puñado de abejas con movimientos descoordinados.
No era una enfermedad.
Era intoxicación.
En un radio de 5 kilómetros, se había aplicado un secante sobre colza.
Un secante que, mal aplicado, puede significar la muerte total de una población de abejas en menos de 24 horas.
La escena de Marcelo se repitió en:
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Colonia
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Río Negro
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San José
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Paysandú
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Flores
-
Florida
Una tras otra, las historias coincidían.
El impacto económico: números que duelen
La mortandad masiva no solo afecta la biodiversidad. También derrumba la economía del apicultor, que de por sí viene golpeada.
Según Fiorelli:
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Una colmena fuerte vale entre 80 y 120 dólares.
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Una pérdida de 100 colmenas implica entre 8.000 y 12.000 dólares de golpe.
-
A eso se suma la pérdida de cosecha, que puede ser mayor aún.
Si se confirman más de 15.000 colmenas afectadas, la proyección económica supera fácilmente:
1 millón de dólares en pérdidas directas
sin contar:
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pérdida genética,
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pérdida de clientela de núcleos y reinas,
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pérdida de posicionamiento comercial,
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pérdida de ingresos familiares.
“Es devastador”, resume Jimmy.
¿Por qué los apicultores no denuncian?
Este es un punto que ambos entrevistados mencionan con fuerza.
Las razones:
1. Burocracia excesiva
“Tenés que esperar al inspector, llenar formularios, hacer trámites”, dicen los productores.
2. Miedo a perder los apiarios
Si el terreno pertenece a un tercero, la denuncia puede tensionar la relación.
3. Sensación de inutilidad
Muchos sienten que “nunca pasa nada”.
4. Falta de acompañamiento técnico inmediato
Las mortandades ocurren en horas; la respuesta institucional llega en días.
Jimmy lo resume así:
“Si no denunciamos, estamos condenados a que esto se repita.”

La apicultura uruguaya en el mapa global: un análisis que contextualiza
Uruguay es un actor clave en el mercado mundial de miel:
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Exporta cerca del 90% de su producción.
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Su miel es valorada por pureza y trazabilidad.
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Tiene tradición, diversidad floral y profesionalización.
Pero también enfrenta desafíos que esta mortandad visibiliza brutalmente:
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presión agrícola creciente,
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expansión de la colza,
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uso intensivo de agroquímicos,
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falta de coordinación institucional,
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desbalance entre agricultura y apicultura,
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pérdida de jóvenes en el oficio apícola.
La crisis actual es un síntoma profundo de un sistema agroproductivo desequilibrado.
Repercusiones en los medios nacionales y de Uruguay
Además, les compartimos la nota completa a la Dra. Karina Antúnez en el programa Cinco sentidos del Canal 5 de Montevideo
En el canal A24 comentan la noticia

