Plagas y patógenos en América Latina

Un trabajo científico internacional reúne por primera vez información sobre las principales enfermedades y parásitos que afectan a las abejas melíferas en América Latina. El estudio pone en evidencia la necesidad de fortalecer la investigación, la cooperación regional y las políticas públicas para proteger un recurso estratégico para la producción de alimentos, la biodiversidad y el desarrollo rural.

Desde virus, bacterias y hongos hasta el ácaro Varroa destructor, la investigación realizada por especialistas de la Sociedad Latinoamericana de Investigación en Abejas (SOLATINA) ofrece una radiografía inédita sobre el estado sanitario de las abejas en la región. El trabajo identifica avances, vacíos de conocimiento y desigualdades entre países, al tiempo que propone una agenda común para enfrentar amenazas que trascienden fronteras y comprometen la sustentabilidad de la apicultura latinoamericana.

El trabajo, titulado Pests and Pathogens of Honey Bees in Latin America: Brief historical revision, current status,and remaining challenges [Plagas y patógenos de las abejas melíferas en América Latina: breve revisión histórica, estado actual y desafíos pendientes] fue realizado por integrantes de la Sociedad Latinoamericana de Investigación en Abejas (Solatina), con participación de instituciones de distintos países de la región.

Por Uruguay participaron investigadoras e investigadores del Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable (IIBCE), la Facultad de Ciencias (Udelar) y el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA). Entre las autoras se encuentra la investigadora del IIBCE Karina Antúnez, responsable del Laboratorio de Microbiología y Salud de las Abejas del Departamento de Microbiología.

El estudio revisa décadas de información científica sobre enfermedades y parásitos que afectan a las abejas melíferas en América Latina, incluyendo virus, bacterias, hongos y ácaros como Varroa destructor, considerado uno de los principales problemas sanitarios para la apicultura a nivel mundial.

Además de sistematizar información epidemiológica de distintos países, el trabajo analiza las desigualdades regionales en el acceso a investigación, infraestructura científica y monitoreo sanitario. Los resultados muestran que los países con mayor inversión en ciencia y tecnología y con sectores apícolas más desarrollados generan más información sobre salud de las abejas, mientras que en otros territorios los datos siguen siendo escasos o fragmentarios.

Quienes participaron de la investigación destacan que fortalecer la cooperación científica regional es fundamental para enfrentar amenazas sanitarias que no reconocen fronteras y que impactan tanto en la producción apícola como en la seguridad alimentaria y la biodiversidad.

Las abejas cumplen un rol esencial en la polinización de cultivos y plantas silvestres. En América Latina existen más de seis mil especies de abejas y millones de colmenas manejadas que contribuyen a la producción de alimentos y al sustento de comunidades rurales. Comprender los factores que afectan su salud resulta clave para la conservación de los ecosistemas y para el desarrollo sostenible de la región.

El trabajo también subraya la necesidad de impulsar políticas públicas sostenidas para la ciencia y la tecnología, promover redes de colaboración entre países y fortalecer los sistemas de vigilancia sanitaria y formación de recursos humanos especializados.

Las abejas, un patrimonio estratégico para América Latina

Hablar de abejas es hablar de biodiversidad, producción de alimentos y desarrollo rural. Aunque para gran parte de la sociedad estos insectos son reconocidos principalmente por la producción de miel, su verdadero valor trasciende ampliamente ese producto. Las abejas constituyen uno de los pilares fundamentales de los ecosistemas terrestres y desempeñan un papel irremplazable en la polinización de cultivos agrícolas y especies vegetales silvestres.

En América Latina, una de las regiones con mayor diversidad biológica del planeta, esta función adquiere una dimensión estratégica. Se estima que el continente alberga más de seis mil especies de abejas, además de millones de colmenas manejadas por apicultores que sostienen economías familiares, abastecen mercados nacionales e internacionales y contribuyen a la seguridad alimentaria de millones de personas.

Sin embargo, esa enorme riqueza biológica enfrenta amenazas crecientes. Enfermedades emergentes, parásitos invasores, virus, bacterias, hongos, cambios ambientales, intensificación agrícola y variabilidad climática conforman un escenario complejo que desafía permanentemente la sanidad apícola.

Con el objetivo de comprender mejor esta realidad, un grupo internacional de investigadores realizó el estudio «Pests and Pathogens of Honey Bees in Latin America: Brief Historical Revision, Current Status, and Remaining Challenges», considerado el primer trabajo que sistematiza de manera integral el conocimiento disponible sobre plagas y patógenos que afectan a las abejas melíferas en América Latina.

Más que un simple relevamiento bibliográfico, la investigación constituye una hoja de ruta para orientar futuras políticas científicas, sanitarias y productivas.

Una investigación inédita con mirada regional

La investigación fue desarrollada por integrantes de la Sociedad Latinoamericana de Investigación en Abejas (SOLATINA), una red científica que reúne especialistas de numerosos países comprometidos con el estudio de la biología, la sanidad, la ecología y la producción apícola. Entre los equipos participantes se encuentran instituciones de Argentina, Uruguay, Brasil, Chile, México, Colombia, Ecuador y otros países latinoamericanos. En representación de Uruguay participaron investigadoras e investigadores del Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable (IIBCE), la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República y el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA). Entre las autoras se destaca la Dra. Karina Antúnez, referente internacional en microbiología y salud de las abejas, responsable del Laboratorio de Microbiología y Salud de las Abejas del Departamento de Microbiología del IIBCE. La participación de instituciones públicas de investigación refleja la importancia que adquiere la cooperación científica para abordar problemas sanitarios que no reconocen fronteras políticas.

¿Por qué este estudio representa un hito?

Hasta ahora existían numerosos trabajos científicos desarrollados en distintos países latinoamericanos. Sin embargo, la información permanecía dispersa, dificultando la construcción de una visión regional sobre el estado sanitario de las abejas.

Este nuevo estudio reúne décadas de investigaciones, identifica tendencias epidemiológicas comunes y analiza cuáles son los principales problemas que enfrenta la apicultura continental.

Además, permite responder preguntas fundamentales:

  • ¿Qué enfermedades afectan con mayor frecuencia a las abejas en América Latina?
  • ¿Cómo evolucionaron esas patologías durante las últimas décadas?
  • ¿Qué países producen mayor cantidad de información científica?
  • ¿Dónde existen vacíos de conocimiento?
  • ¿Qué desafíos deberán afrontarse durante los próximos años?

Las respuestas ofrecen un diagnóstico integral imprescindible para orientar estrategias sanitarias regionales.

Salud de las abejas: un desafío que trasciende la producción de miel

La salud de las abejas suele asociarse exclusivamente con la producción apícola. Sin embargo, sus implicancias alcanzan dimensiones mucho más amplias. Alrededor del 75 % de los principales cultivos alimentarios del mundo dependen, al menos parcialmente, de la polinización realizada por insectos. Las abejas melíferas constituyen uno de los principales agentes polinizadores utilizados por la agricultura moderna. Su aporte impacta directamente sobre la producción de frutas, hortalizas, semillas oleaginosas, cultivos industriales y numerosos sistemas agropecuarios. Cuando disminuye la salud de las colonias no solamente pierde el apicultor. También disminuyen los rendimientos agrícolas, se altera la biodiversidad y se comprometen servicios ecosistémicos fundamentales para la sustentabilidad ambiental. Por ello, comprender los factores que afectan la supervivencia de las colonias representa una prioridad estratégica para toda América Latina.

¿Por qué es importante esta investigación?

  • Es la primera revisión científica regional sobre plagas y enfermedades de las abejas.
  • Reúne información producida durante varias décadas.
  • Analiza la situación sanitaria de numerosos países latinoamericanos.
  • Identifica vacíos de información.
  • Propone fortalecer la cooperación científica regional.
  • Aporta evidencia para diseñar políticas públicas en sanidad apícola.

Varroa destructor: el enemigo número uno de la apicultura

Entre todos los organismos analizados por el estudio existe uno que concentra la mayor preocupación internacional: el ácaro Varroa destructor. Considerado el principal problema sanitario de la apicultura moderna, este parásito cambió para siempre la forma de producir miel en prácticamente todos los continentes. Originario de Asia, Varroa comenzó a expandirse durante el siglo XX hasta colonizar la mayor parte del planeta.

Su impacto resulta devastador. Las hembras ingresan en las celdas donde se desarrollan las crías de las abejas y allí se reproducen alimentándose de ellas. Posteriormente continúan parasitando a las abejas adultas, debilitándolas física y fisiológicamente. Pero el daño no termina allí. Varroa también actúa como vector de numerosos virus que incrementan considerablemente la mortalidad de las colonias. Esta doble acción convierte al ácaro en uno de los factores que más condicionan la rentabilidad y la supervivencia de los apiarios. Los investigadores destacan que prácticamente toda la apicultura latinoamericana convive actualmente con este parásito, aunque la intensidad de los programas de monitoreo y control varía considerablemente entre países.

Datos clave

Más de 6.000 especies de abejas habitan América Latina.

Millones de colmenas manejadas participan en la producción regional de alimentos.

Varroa destructor continúa siendo la principal amenaza sanitaria para la apicultura mundial.

La región presenta importantes diferencias en infraestructura científica, capacidad diagnóstica y sistemas de vigilancia sanitaria.

Virus, bacterias y hongos

Si bien Varroa destructor ocupa el centro de la escena sanitaria, el estudio elaborado por la Sociedad Latinoamericana de Investigación en Abejas (SOLATINA) deja en claro que el panorama sanitario de las abejas melíferas es mucho más complejo. En las últimas décadas se ha incrementado significativamente el conocimiento sobre virus, bacterias, hongos y otros microorganismos capaces de afectar el desarrollo, la productividad y la supervivencia de las colonias.

Muchos de estos agentes patógenos pueden permanecer durante largos períodos sin provocar signos visibles. Sin embargo, cuando las colonias atraviesan situaciones de estrés nutricional, ambiental o sanitario, estos microorganismos encuentran condiciones favorables para multiplicarse y desencadenar cuadros clínicos que comprometen seriamente la salud de las abejas.

Los investigadores advierten que el verdadero desafío no consiste únicamente en identificar cada patógeno por separado, sino en comprender cómo interactúan entre sí y con otros factores ambientales. En la actualidad, numerosos estudios demuestran que las pérdidas de colonias rara vez obedecen a una única causa; por el contrario, suelen ser el resultado de la combinación de múltiples factores que actúan simultáneamente.

Entre los virus de mayor importancia epidemiológica se encuentran el Virus de las Alas Deformadas (DWV), estrechamente asociado a la presencia de Varroa destructor; el Virus de la Parálisis Aguda Israelí (IAPV); el Virus de la Parálisis Crónica (CBPV) y otros agentes que afectan el sistema nervioso y el desarrollo de las abejas adultas y de las crías.

En el caso de las bacterias, la Loque Americana, provocada por Paenibacillus larvae, continúa siendo una de las enfermedades más temidas por los apicultores debido a su elevada capacidad de diseminación y a las importantes pérdidas económicas que puede generar. También la Loque Europea, causada por Melissococcus plutonius, mantiene una distribución significativa en distintos países latinoamericanos.

Los hongos tampoco quedan fuera de este escenario sanitario. Enfermedades como la Cría Yesificada (Ascosphaera apis) pueden afectar el desarrollo de las larvas, especialmente cuando las condiciones ambientales favorecen la proliferación del patógeno.

Uno de los principales aportes del trabajo científico consiste en abandonar la mirada tradicional que analizaba cada enfermedad de manera aislada. Hoy se sabe que la salud de una colonia depende del equilibrio entre numerosos factores biológicos, ambientales y de manejo.

Una colonia infestada por Varroa destructor, sometida a deficiencias nutricionales y expuesta a agroquímicos presenta mayores probabilidades de desarrollar infecciones virales que una colonia fuerte y correctamente manejada. A su vez, el cambio climático, la reducción de la diversidad floral y la fragmentación de los ambientes naturales incrementan el estrés fisiológico de las abejas, debilitando sus mecanismos inmunológicos.

Este enfoque integral representa uno de los principales cambios conceptuales en la investigación sanitaria de las últimas décadas. Ya no alcanza con controlar un único patógeno: resulta imprescindible comprender la interacción entre todos los componentes que conforman el ecosistema donde viven las abejas.

Las abejas poseen un sistema inmunológico menos complejo que el de otros insectos. Por ello dependen en gran medida de la fortaleza colectiva de la colonia y de las buenas prácticas de manejo implementadas por el apicultor para enfrentar enfermedades y parásitos.

América Latina: una región diversa también en materia sanitaria

Uno de los aspectos más interesantes del estudio es que no solo analiza la presencia de plagas y enfermedades, sino también la capacidad de los países para investigarlas y monitorearlas.

Los resultados muestran importantes diferencias entre las naciones latinoamericanas. Aquellos países con mayor inversión en ciencia, tecnología e innovación —como Brasil, Argentina, Uruguay y México— generan una mayor cantidad de información epidemiológica, cuentan con laboratorios especializados y desarrollan programas permanentes de vigilancia sanitaria.

En cambio, en otros países la información continúa siendo escasa o fragmentaria. En muchos casos existen importantes sectores apícolas, pero la falta de infraestructura científica dificulta conocer con precisión cuáles son las enfermedades presentes, cómo evolucionan y cuál es su verdadero impacto sobre la producción.

Esta desigualdad limita la posibilidad de diseñar políticas públicas eficaces y también dificulta la cooperación regional frente a amenazas que, por su propia naturaleza, no reconocen fronteras políticas.

Los autores del estudio coinciden en que ninguna nación puede enfrentar por sí sola los desafíos sanitarios que afectan a la apicultura. Los patógenos viajan junto con las abejas, el comercio internacional, los materiales apícolas e incluso mediante fenómenos naturales.

Por esta razón, fortalecer las redes de cooperación científica constituye una necesidad estratégica para toda América Latina.

En este contexto, SOLATINA ha logrado consolidarse como uno de los principales espacios de articulación entre investigadores de distintos países. La red promueve proyectos conjuntos, intercambio de información, formación de recursos humanos y difusión del conocimiento científico, contribuyendo a construir una agenda regional sobre salud de las abejas.

La cooperación también resulta fundamental para armonizar metodologías de diagnóstico, compartir protocolos de monitoreo y establecer sistemas de alerta temprana que permitan responder con mayor rapidez ante la aparición de nuevas enfermedades o plagas exóticas.

El aporte de Uruguay a la investigación regional

La participación de investigadores uruguayos en este trabajo refleja el importante desarrollo que ha alcanzado la investigación apícola en ese país durante las últimas décadas.

El Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable (IIBCE), la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República y el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) mantienen líneas de investigación consolidadas sobre microbiología, epidemiología, genética y salud de las abejas.

Entre las especialistas participantes se encuentra la Dra. Karina Antúnez, referente internacional en microbiología apícola y responsable del Laboratorio de Microbiología y Salud de las Abejas del IIBCE. Sus investigaciones han contribuido significativamente al conocimiento de enfermedades bacterianas, mecanismos inmunológicos y resistencia natural de las colonias.

El trabajo conjunto entre estas instituciones demuestra cómo la articulación entre universidades, organismos públicos y centros de investigación fortalece la capacidad científica de la región.

Aunque el trabajo tiene un fuerte componente científico, sus conclusiones poseen una aplicación directa para miles de productores apícolas. En primer lugar, confirma la importancia de realizar monitoreos sanitarios permanentes. Esperar la aparición de síntomas visibles suele implicar llegar tarde, cuando el deterioro de la colonia ya es significativo.

También pone de relieve la necesidad de adoptar estrategias integradas de manejo sanitario, combinando monitoreo, control oportuno de Varroa, renovación de reinas, adecuada nutrición y buenas prácticas apícolas.

La investigación recuerda además que la capacitación continua constituye una herramienta esencial para enfrentar escenarios sanitarios cada vez más complejos. Los conocimientos sobre enfermedades evolucionan constantemente y requieren una actualización permanente por parte de técnicos y productores.

Recuadro | Recomendaciones para productores

  • Monitorear periódicamente los niveles de infestación de Varroa destructor.
  • Implementar tratamientos sanitarios basados en criterios técnicos.
  • Mantener registros sanitarios de cada apiario.
  • Favorecer una adecuada nutrición de las colonias.
  • Renovar reinas cuando corresponda.
  • Participar en programas de capacitación y vigilancia sanitaria.
  • Denunciar inmediatamente la aparición de enfermedades exóticas o signos inusuales.

Ciencia, políticas públicas y desarrollo rural

Uno de los mensajes más contundentes del estudio apunta a la necesidad de sostener políticas públicas que fortalezcan la investigación científica y tecnológica. La generación de conocimiento requiere inversiones continuas en infraestructura, equipamiento, recursos humanos y cooperación internacional.

Los autores destacan que los países que han consolidado programas de investigación apícola cuentan con mejores herramientas para anticipar riesgos sanitarios, desarrollar tecnologías apropiadas y brindar respuestas más rápidas a los productores.

La ciencia no solo permite comprender los problemas existentes; también constituye la base para diseñar estrategias de adaptación frente a desafíos emergentes como el cambio climático, la aparición de nuevos patógenos y la intensificación de los sistemas agrícolas.

La salud de las abejas, una responsabilidad compartida

El estudio deja una enseñanza clara: proteger la salud de las abejas no es una responsabilidad exclusiva de los apicultores.

Investigadores, organismos sanitarios, universidades, instituciones de extensión, gobiernos, agricultores y sociedad en su conjunto forman parte de un mismo sistema. Las decisiones adoptadas en cada uno de estos ámbitos repercuten, directa o indirectamente, sobre la supervivencia de los polinizadores.

La construcción de sistemas productivos más sostenibles requiere integrar conocimientos científicos, buenas prácticas agrícolas, conservación de la biodiversidad y políticas públicas que reconozcan el valor estratégico de las abejas para la producción de alimentos y el funcionamiento de los ecosistemas.

Conclusión

El estudio impulsado por la Sociedad Latinoamericana de Investigación en Abejas marca un punto de inflexión para la apicultura de la región. Por primera vez, América Latina dispone de una visión integral sobre las principales plagas y patógenos que afectan a las abejas melíferas, identificando fortalezas, debilidades y desafíos comunes. Más allá de los datos epidemiológicos, la investigación deja un mensaje contundente: la salud de las abejas depende de la capacidad de los países para cooperar, generar conocimiento y transformar la evidencia científica en políticas públicas sostenidas.

En un escenario atravesado por el cambio climático, la intensificación de la agricultura y la aparición constante de nuevas amenazas sanitarias, fortalecer la investigación, la vigilancia epidemiológica y la formación de recursos humanos especializados será determinante para garantizar la sostenibilidad de la apicultura latinoamericana. Proteger a las abejas significa resguardar mucho más que una actividad productiva: implica asegurar la polinización de los cultivos, preservar la biodiversidad y contribuir a la seguridad alimentaria de millones de personas. Esa es, quizás, la principal enseñanza que deja este trabajo científico y el gran desafío que enfrenta la región en los próximos años.

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